Dicen que cuando no hay nada que decir, es mejor callarse. Dicen que es preferible el silencio antes que palabras que no significan nada.
Sin embargo, yo tengo tanto que decir, tengo tantas palabras cargadas de sentimientos que me gustaría que supieras... y tú me castigas con silencio. Me castigas con lo peor que podrías hacerlo: la indiferencia. Es tanta la impotencia que siento al no poder decirte cuánto te quiero, es tanta la impotencia al ver que no puedo hacer que me escuches...
Sin embargo, yo tengo tanto que decir, tengo tantas palabras cargadas de sentimientos que me gustaría que supieras... y tú me castigas con silencio. Me castigas con lo peor que podrías hacerlo: la indiferencia. Es tanta la impotencia que siento al no poder decirte cuánto te quiero, es tanta la impotencia al ver que no puedo hacer que me escuches...
Y sí, lo admito: aun pienso en llamarte y retirar todas mis palabras. Aun pienso en perdonarte y decirte que yo también lo siento. Pienso en ir corriendo a tus brazos, pero luego me doy cuenta que caería al vacío. Y suelto el teléfono y me muerdo la lengua y me trago mis palabras. Sé que será cuestión de tiempo el olvidarte... lo que no sé es por qué el tiempo avanza tan despacio.
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